Sin embargo, de forma genérica, el bambú gana en número de ventajas verdes. Destaca su rápido crecimiento (se cosecha cada cuatro o cinco años), lo que no le impide crear complejos y vigorosos sistemas de raíces que ayudan a combatir la erosión del suelo.
A su vez, en tierras erosionadas, la plantación de bambú ayuda a recuperarlas, pues cuando se talan no se corta la base, además de propiciar ecosistemas ricos en fauna que actuan de potentes sumideros de carbono. Y, sí, es cierto, los bosques también son sumideros de carbono, pero el bambú absorbe CO2 de forma más rápida que los árboles.
Proceso productivo
Hay 6 métodos para la propagación de los bambúes y el periodo entre la plantación y el aprovechamiento inicial es generalmente de 4 añosLos insumos son minimos, abono dos veces al año y abundante agua al inicio de su desarrollo. Las enfermedades y plagas son raras de ver en el bambú
Economía sostenible
La cosecha del bambú es una práctica tradicional, pero sólo recientemente se está viendo como un modo de impulsar la economía local mediante plantaciones sostenibles. No en vano, su siembra no sólo ayuda a luchar contra el cambio climático al aumentar la absorción de CO2 sino que proporciona materia prima idónea para transformar en un sinfín de objetos o para emplear en la construcciónSu rápido crecimiento también permite una rentabilidad más temprana. La inversión que se realiza obtiene en unos pocos años un retorno que vuelve a repetirse cada ciclo, por lo que el rendimiento es constante. En especial, porque además a partir de esa materia prima se pueden producir objetos de valor agregado que aumentan su valor de cara a la exportación.
En este sentido, también hace florecer industrias de transformación en las mismas regiones. Se trata, en suma, de un sector que puede completar el ciclo fácilmente sin salir de un concepto de economía local, desde la siembra hasta la manufactura.



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